Mezcla de usos de suelo en la Ciudad de México

En los últimos años ha surgido en México un debate muy interesante sobre la forma en que debemos organizar las ciudades para construir entornos más humanos y sostenibles (por lo menos esa es mi interpretación de la discusión, habrá quien piense que lo importante es otra cosa). Ciudades caminables, diseño orientado al transporte y visión cero,  son conceptos que se han puesto sobre la mesa y que han generado, desde mi punto de vista, un muy saludable activismo. Claro que, como siempre que surgen activismos de un lado, surgen separaciones y segregaciones, enemistades gratuitas (o no tanto) y enfrentamientos. Eso realmente no es lo que me interesa en este momento. De lo que quiero platicar es de la información que tenemos disponible para alimentar las discusiones y polémicas, o mejor dicho, de la ausencia de dicha información.

Es claro que la tesis de la densidad y de la mezcla de usos de suelo como elementos benéficos para el entorno urbano no son sólo especulaciones, hay estudios serios que lo muestran (no quiero hacer aquí una revisión bibliográfica, pero si buscan el trabajo de gente como Marlon Boarnet o Paavo Monkkonen, se podrán dar una idea). Por supuesto, como todo en ciencia, la discusión sigue abierta. Y sigue especialmente abierta cuando hablamos de países en vías de desarrollo (ah, los eufemismos): tenemos muchos menos datos y más importante aún, tenemos diferentes formas de ocupar el territorio. Mientras que en las ciudades de Estados Unidos (donde se han realizado la mayor parte de las investigaciones pertinentes) las periferias urbanas han tendido a ser ocupadas por los sectores de mayores ingresos, en nuestras ciudades las periferias tienden a ser mas bien pobres (claro, con excepciones y particularidades). Estas diferencias hacen que no sea sano traducir literalmente los conceptos (y las políticas derivadas de ellos) de lo que se ha dado en llamar neo-urbanismo a nuestras ciudades. No quiero decir que no sean aplicables, sino que necesitamos tener un entendimiento más profundo de las dinámicas de nuestras ciudades para poder generar estrategias exitosas de reorganización urbana.

Pensando en este tipo de cosas, hace un par de años, en conjunto con mis colegas Jorge Montejano y Camilo Caudillo de CentroGeo, decidimos hacer un estudio sencillo sobre la relación entre la mezcla de usos de suelo en la ciudad y la longitud de los viajes no-laborales en automóvil. El objetivo era estudiar si había alguna relación entre las variables de diseño urbano (como la densidad o la mezcla de usos de suelo) y la longitud de dichos viajes. Si bien es un estudio limitado y criticable desde el punto de vista de los análisis estadísticos que hacemos, es interesante porque muestra un camino a seguir para hacer análisis interesantes partiendo de los datos disponibles en la Ciudad de México: el DENUE, la Encuesta Origen-Destino de 2007 y el Censo. Con estas fuentes de datos, logramos calcular una aproximación a las mezclas de usos de suelo; encontrar los viajes no laborales y asociarlos a las características socioeconómicas de los lugares donde se originan.

mezclas

Zonas con diferentes mezclas de uso de suelo

El primer problema que enfrenta uno cuando quiere calcular las mezclas de suelo en la Ciudad de México, es conocer los usos de suelo. El catastro, que sería la fuente mas fiable,  no suele estar disponible. Por otro lado, hacer un análisis de toda la zona metropolitana, implicaría conseguir alrededor de 60 catastros municipales, que, asumiendo que se puedan conseguir, significarían una cantidad enorme de trabajo para armonizarlos y poder extraer información útil. Entonces, lo que hicimos fue recurrir a información más accesible: el DENUE y el Censo de población y vivienda. A partir del primero es posible extraer las actividades económicas y agregarlas en los grupos que uno desee (en nuestro caso clasificamos las actividades en comercio, ocio y servicios y filtramos los demás tipos de actividades);  del segundo podemos conocer la cantidad de viviendas. De este modo podemos llegar a una aproximación muy razonable a las mezclas de uso de suelo, usando, en lugar de las proporciones de area, las ocurrencias de cada clase de uso.

Ahora lo que les quiero presentar es un resultado de aquel trabajo: un mapa de la mezcla de usos de suelo para toda la Zona Metropolitana del Valle de México. Claro, como esto es el 2015, mal haría yo en poner una imagen de un mapa estático, lo que queremos ahora son visualizaciones: mapas dinámicos y gráficas con las que se pueda interactuar. Pensando en eso, preparé un ejercicio relativamente simple que permite explorar interactivamente las mezclas de usos de suelo en la ciudad. Además de la mezcla de usos de suelo, en la visualización también hay una capa de densidad de usos y de intensidad, estas también son variables importantes cuando queremos entender la forma en la que ocupamos el territorio urbano.

Aquí puedes ver la visualización en pantalla completa.

Como comentario final es importante decir que, para el caso de estudio de donde salieron estos datos, las mezclas de suelo importantes eran las involucradas en la generación de viajes no-laborales, por lo tanto sólo están considerados los usos de suelo comercial, de servicios, de ocio y habitacional.

 

Notas técnicas sobre la visualización

Todo el procesamiento de los datos lo hive en Postgres/Postgis, usando las fuentes del INEGI. La parte final del procesamiento la puedes consultar aquí.

El mapa está hecho usando cartodb y la  gráfica de radar en d3.js. El repositorio con el código está aquí, siéntete con libertad de usarlo y contribuir.

Finalmente, un par de disclaimers:

  1. Los nombres de algunas colonias están mal por un error en la fuente de datos de los nombres de colonias, en cuanto tenga tiempo corregiré este error.
  2. La visualización es un poco lenta al cargar las capas, esto pasa porque todo el estilo se hace en el cliente (en el browser, pues). Trataré de corregirlo para mejorar la experiencia de usuario.

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